Caperucita Roja
Cuento clásico de Charles Perrault
Érase una vez una niña muy bonita que vivía en un pequeño pueblo con su madre. La niña siempre llevaba una caperuza roja que le había regalado su abuelita, por eso todos la conocían como Caperucita Roja.
Un día, su madre le pidió que llevara una cesta con comida a su abuelita, que estaba enferma y vivía al otro lado del bosque.
—Ve con mucho cuidado y no hables con desconocidos — le dijo su madre.
Caperucita tomó la cesta y comenzó su camino por el bosque.
Mientras caminaba, apareció un lobo.
—Hola, Caperucita. ¿A dónde vas? —preguntó el lobo.
Caperucita, sin imaginar que el lobo tenía malas intenciones, le contó que iba a visitar a su abuelita.
El lobo decidió tomar un camino más corto para llegar primero a la casa de la abuelita.
Cuando llegó, engañó a la abuelita y se metió en su cama.
Poco después llegó Caperucita.
—Abuelita, ¡qué ojos tan grandes tienes!
—Son para verte mejor —respondió el lobo.
—¡Y qué orejas tan grandes tienes!
—Son para escucharte mejor.
—¡Y qué dientes tan grandes tienes!
—¡Son para comerte mejor!
El lobo saltó de la cama, pero un cazador que pasaba cerca escuchó los gritos y entró rápidamente a la casa.
El cazador logró salvar a Caperucita y a su abuelita.
Desde aquel día, Caperucita aprendió a no hablar con desconocidos y a obedecer los consejos de su madre.